Zola Budd es una atleta sudafricana que en los Juegos Olímpicos de Los Angeles 84 compitió en los 3,000 metros planos representando a Inglaterra. En esos años, Sudáfrica estaba vetada del movimiento Olímpico, por lo que Zola Budd adoptó la nacionalidad británica para poder competir en Los Angeles.
Era Budd en ese entonces una escuincla de 18 años. Pero a su corta edad ya había roto el récord mundial de los 5,000 metros con una marca de 15:01. Asombraba no solamente por su talento atlético de nivel mundial, su estilo de correr y su estrategia agresiva al competir, siempre al frente del pelotón, sino porque corría ¡descalza!. Desconozco si ha habido otros corredores de pista que hayan participado descalzos en una competencia Olímpica de pista, pero por lo menos yo nunca había visto a ninguno o ninguna.
Zola Budd era una de las dos grandes favoritas para ganar la medalla de oro en los 3,000 metros en la Olimpiada de 1984. La otra favorita era la norteamericana Mary Decker, quién por ser la representante del país anfitrión, tenía de su lado todo el aparato publicitario y mediático gringo. Decker también tenía lo suyo, atléticamente. Sus mejores marcas eran en 3,000 metros, a diferencia de Budd cuyos mejores desempeños habían sido en 5,000. Pocas corredoras he visto con un estilo de correr tan elegante y tan estético. Era un deleite verla correr con esa zancada inmensa y cadenciosa que tenía.
Adicional a todo lo anterior, los medios se habían encargado de crear una supuesta rivalidad entre ambas atletas, que a mi parecer era tomada muy a pecho por la norteamericana, pero no así por la sudafricana nacionalizada inglesa.
Finalmente, llegó el 11 de Agosto de aquel año de 84, día de la final de los 3,000 metros para mujeres de los Juegos Olimpicos. Desde un inicio, Budd y Decker se fueron al frente, alternando la punta entre ellas y con otras competidoras, pero siempre a un ritmo controlado. Ambas corredoras se apegaban a una táctica cautelosa. Pero a mitad de la distancia, Zola Budd apretó el paso y Decker respondió. De pronto, después de la segunda curva de la pista y a unos 50 metros antes de completar la vuelta, las piernas de ambas corredoras hicieron contacto. Zola Budd, que iba adelante, trastabilló pero alcanzó a recomponer el paso y continuó corriendo. Decker cayó al tartán y ya no se levantó.
La corredora sudafricana-británica siguió en la punta algunas vueltas, pero al final, perdió fuerza y fue cayendo a lugares secundarios, terminando en un decepcionante 7o. lugar.
Muy a lo gringo, las cadenas de televisión condenaron sumariamente a Budd, concluyendo casi de inmediato que había actuado deliberadamente para provocar la caída de Decker. Se generó un escándalo mediático en el que el público estadounidense, influenciado por los medios, también culpaba a Zola Budd del percance.
Zola Budd nunca declaró nada abiertamente respecto del incidente. En las obligadas entrevistas con los medios, siempre evadió responder directamente a los cuestionamientos o a narrar desde su punto de vista lo que realmente había sucedido. Eso creó un halo de sospecha respecto a que tal vez sí había sido una acción deliberada de parte de ella la que había provocado la caída de la norteamericana. Tampoco nunca respondió ni quiso aclarar si el haber caído finalmente al 7o. lugar había sido deliberado. Era claramente una corredora superior al resto de las que competían en ese momento y nadie esperaba que, ya sin la presencia de Decker en la pista, hubiera salido derrotada en esa carrera que la habría consolidado como la mejor corredora de media distancia del mundo en ese momento.
La realidad es que, analizadas fríamente, las evidencias registradas en los videos muestran que fue un choque accidental y si acaso hubieran habido acciones culposas, habrían sido responsabilidad de Mary Decker y no de Budd. Fui testigo, vía la TV, de aquel episodio y mi opinión es también que Zola Budd nada hizo deliberadamente para provocar la caída de Mary Decker.
viernes, 11 de abril de 2014
lunes, 7 de abril de 2014
De Nuevo Exprimiendo Limón
Desde el lunes de la semana pasada estoy ya en pleno Taper. Serán 3 semanas de descenso gradual, en las que iré bajando primero el kilometraje y ya después, también la intensidad. Ya había comentado que esta preparación para Maratón ha sido muy diferente a las que he acostumbrado. Pero por más diferente que haya sido, los Mandamientos de las Biblias del Corredor se han seguido, aunque por esta ocasión, muy a mi manera.
En condiciones normales, a solo 2 semanas de distancia de Boston Marathon, no hubiera yo programado una sesión tan demandante como los 20 kilómetros de Exprime - Limón que sobreviví este sábado. Pero he podido hacer poco, muy poco trabajo de velocidad y resistencia a la velocidad, así que no me quedó más que hacer de tripas corazón y atacar con muchas ganas la última sesión de entrenamiento de alta intensidad de este programa de Maratón.
El resultado en esos 20 kilómetros de esta sesión de Exprime - Limón, fue como sigue:
Tiempo total.- 1:42:56 (Promedio de 5:09 min/km), incluyendo los 3 tramos de 100 metros de recuperación entre las repeticiones de 1,000 metros. La secuencia de tramos es la siguiente:
A pesar de algunas molestias en la rodilla, que aún persisten, las conclusiones de esos 20 kilómetros son todas positivas:
El objetivo será conservador. Aunque me siento bien como para asaltar las 3 horas y media, tampoco quisiera arriesgar de más. La estrategia es correr la ruta completa a un ritmo lo más parejo posible entre 5:10 y 5:15 min/km. Si es así, un 3:40 está al alcance y ese será el objetivo en Boston. Lo que caiga de menos es bueno y cualquier segundo que logre recortar a las 3:40 será bienvenido. Pero si después de pasar Newton y su Heartbreak me siento muy bien, me iré por todas las canicas.
Hoy día faltan exactamente 2 semanas para el Gran Día y sigo recogiendo evidencias de que las cosas pueden salir bien en Boston. Me quedan 2 semanas más de Taper, en las cuales la sesión más pesada será de 16 kilómetros a ritmo de Maratón el próximo sábado. El resto de los entrenamientos será de descarga, todos bastante fáciles. Lo más difícil será mantener la boca cerrada para mantenerme en peso.
Sigo optimista.
En condiciones normales, a solo 2 semanas de distancia de Boston Marathon, no hubiera yo programado una sesión tan demandante como los 20 kilómetros de Exprime - Limón que sobreviví este sábado. Pero he podido hacer poco, muy poco trabajo de velocidad y resistencia a la velocidad, así que no me quedó más que hacer de tripas corazón y atacar con muchas ganas la última sesión de entrenamiento de alta intensidad de este programa de Maratón.
El resultado en esos 20 kilómetros de esta sesión de Exprime - Limón, fue como sigue:
Tiempo total.- 1:42:56 (Promedio de 5:09 min/km), incluyendo los 3 tramos de 100 metros de recuperación entre las repeticiones de 1,000 metros. La secuencia de tramos es la siguiente:
- Tramo Inicial.- 3 kilómetros a ritmo de calentamiento (5:30 min/km).
- Repeticiones de 1000 metros.- Las 4 repeticiones de a kilómetro salieron en 4:34, 4:21, 4:21 y 4:22, con 100 metros de trote de recuperación entre cada una.
- Tramo de Ritmo.- 10 kilómetros a paso de Maratón (5:11 min/km de promedio).
- Tramo de Cierre.- "Dolorosos" 2 kilómetros de cierre en 9:03 (Promedio de 4:31 min/km) más algunos metros a paso tranquilo, para completar los 20K.
A pesar de algunas molestias en la rodilla, que aún persisten, las conclusiones de esos 20 kilómetros son todas positivas:
- Estoy fuerte.- El plan de entrenamiento que he estado siguiendo desde Enero, parece que está rindiendo buenos resultados. Me siento resistente, "rápido" y ligero.
- Estoy en peso.- De inmediato se siente la ventaja que proporciona un peso adecuado. Menos trabajo cuando la ruta sube, sensación de ligereza en general, más tolerable golpeteo en los pies, etc. La panza, la cintura y los costados muestran también evidencias de muy poca grasa corporal. Casi como en los buenos tiempos.
- No estoy demasiado lento.- A pesar de no haber hecho prácticamente trabajo de velocidad, no estoy tan lento como esperaba. Creo que podría correr Maratón a un ritmo de 5:00 min/km, sin problemas.
El objetivo será conservador. Aunque me siento bien como para asaltar las 3 horas y media, tampoco quisiera arriesgar de más. La estrategia es correr la ruta completa a un ritmo lo más parejo posible entre 5:10 y 5:15 min/km. Si es así, un 3:40 está al alcance y ese será el objetivo en Boston. Lo que caiga de menos es bueno y cualquier segundo que logre recortar a las 3:40 será bienvenido. Pero si después de pasar Newton y su Heartbreak me siento muy bien, me iré por todas las canicas.
Hoy día faltan exactamente 2 semanas para el Gran Día y sigo recogiendo evidencias de que las cosas pueden salir bien en Boston. Me quedan 2 semanas más de Taper, en las cuales la sesión más pesada será de 16 kilómetros a ritmo de Maratón el próximo sábado. El resto de los entrenamientos será de descarga, todos bastante fáciles. Lo más difícil será mantener la boca cerrada para mantenerme en peso.
Sigo optimista.
lunes, 31 de marzo de 2014
Abróchense los Cinturones... Iniciamos el Descenso
Después de pasar por un par de meses de inactividad casi total durante Noviembre y Diciembre pasados, derivado de un problema de tendinitis en mi rodilla derecha, reinicié mis entrenamientos el día 1 de Enero con miras a correr el Maratón que he esperado con más ansias: El Maratón de Boston 2014.
En esas 8 semanas lesionado, rumié en la alberca el miedo de no poder correr Boston. Aunque en ese período acumulé 0.0 kilómetros de carrera, los 4 o 5 días por semana que nadé me mantuvieron relativamente en forma y mi peso aumentó "solamente" 2 kgs. Pero aunque para Enero ya podía alternar minutos de trote con minutos de caminata, era incierto si podría recuperarme a tiempo; hubo momentos en los que estuve seguro de que no correría el Patriot's Day.
Pero poco a poco las cosas se fueron alineando y fui pudiendo correr cada vez más largo y cada vez más "rápido" (o menos lento), hasta lograr acercarme a mis ritmos de entrenamiento anteriores a la lesión.
Este reciente Sábado, después de prácticamente 3 meses de una preparación para Maratón sumamente atípica, hice mi última carrera larga de 32 kilómetros antes del Maratón.
Desperté desde antes de las 5 de la mañana y ya no pude pegar los ojos. La noche anterior apagué mi luz a las 8:30 y ya no supe de mí. El sábado no quería iniciar muy temprano, sino al contrario; tenía planeado correr los últimos kilómetros con el sol a plomo, así que no fue sino hasta las 8:30 que empecé a estirar. Calenté muy bien y a las 8:50, con el cielo totalmente azul, el sol ya brillando muy intenso y el termómetro marcando 18 grados, inicié el último fondo de mi programa rumbo a Boston.
Desde el inicio las sensaciones fueron buenas. Había calentado motores más de 20 minutos con algunas aceleraciones y salvo en el primer kilómetro, se sentía ligero el cuerpo. El pulso muy bajo, más que de costumbre, me confirmaba que podría ser una buena mañana. Las molestias en la rodilla se hacen presentes en un inicio, pero son cada vez más tolerables y para la media hora de carrera, se me pierden en el olvido.
En el plano, el ritmo varía entre 5:15 y 5:30 y sin ninguna pesadez. Al contrario, temo que me esté yendo demasiado rápido y que se me vaya a sentar la mula en los últimos 10 kilos. Pero no. Los ritmos suben y bajan conforme asciende y desciende la ruta en mi circuito de 6 kilómetros. A los 12, la primer parada de pits: solo dos o tres segundos de pausa para agarrar la bolsa de agua y el primer Gu Chomp.
Ya para las 10 de la mañana, el calor empieza a apretar. Calculo unos 23 o 24 grados, pero con muy baja humedad, lo que hace que no se sienta tanto el efecto. Pero queda mucho más de la mitad de la distancia. Durante casi todo el trayecto, no pienso en otra cosa más que en estar ya en Boston. Me veo en la salida, en la ruta, en la meta.
Van ya cerca de 28 kilómetros y el calor es mas fuerte. El sol cala duro en la cara y en los hombros. Hace buen rato que boté la sudadera y voy corriendo con únicamente la camiseta sin mangas. Se va la tercera Gu Chomp y la tercera bolsa de agua. Los kilómetros van saliendo a alrededor de 5:20 min/km, pero sigo animado, sin síntomas de pájara ni nada por el estilo. Todo está saliendo perfecto.
Llega por fin el último kilómetro. No intento cerrar acelerando; el miedo de dañar de nuevo la rodilla sigue presente, pero no así las molestias. No hay dolor, no hay nada. La rodilla se porta muy bien y transito el último kilómetro sin mayor ritmo que el de los últimos 10 kilómetros que han venido saliendo a un promedio de 5:17 min/km.
El tiempo total resulta en 2:51:37, lo que da un promedio de 5:22 min/km.
Es algo que no esperaba. Mi pronóstico eran estar acaso un par de segundos por debajo del 5:30, ritmo al que había estado haciendo los últimos fondos. Un 5:22 es prácticamente el mismo ritmo al que he corrido largo antes de la lesión. Con ritmos de entrenamiento de fondo parecidos, he calificado para Boston y aún más, con ritmos de entrenamiento de la familia del 5:22 he llegado a Lala 2012 a correr dicho Maratón en el vecindario de las 3:23:00.
Hay razones para estar optimista.
Queda todavía un fin de semana que incluirá 22 kilómetros Exprime Limón, pero los kilometrajes y en general los tiempos de entrenamiento, no solo de carrera sino de bicicleta y nado, empezarán a disminuir.
Abróchense sus cinturones, que vamos a iniciar el descenso.
martes, 25 de marzo de 2014
El Único Mexicano Medallista Olímpico de Maratón.
El regiomontano (gentilicio de los nacidos en Monterrey, México) Ignacio Matus, ganó la medalla de bronce en el
maratón olímpico de París, en 1924, al superar por 24 segundos al
estadounidense Clarence de Mar, 7 veces ganador del Maratón de Boston.
Al no encontrar el apoyo económico para viajar a París, Matus decidió correr su maratón en Monterrey, al mismo tiempo que el olímpico.
El regiomontano midió los42.195 metros , que
era la distancia oficial del maratón a partir del congreso de la IAAF de 1921,
y arrancó a las 8:00 horas del 13 de julio de 1924, con la primera campanada de
la Catedral de Monterrey, sabedor de que en ese momento, que eran las 15:00
horas en París, arrancaban los "otros" 58 participantes en el maratón
olímpico.
Matus registró 2h47'50", con lo que le ganó por 24 segundos al estadounidense. Tiempo después, Matus le escribió a De Mar para explicarle lo ocurrido y pedirle que le mandara la medalla de bronce, sin obtener respuesta del multicampeón de Boston.
Años después, en el año olímpico de México 68, Matus encabezó un ejército de iluminados que se propuso recuperar a Texas para México.
Todo esto ocurrió en la imaginación de David Toscana, y quedó plasmado en su libro "El Ejército Iluminado", que fue publicado el año de 2006. Por supuesto que la medalla nunca vino a México.
Pero si nuestro País no ha recibido medallas por los esfuerzos de Toscana en el maratón, lo que sí ha cosechado son importantes reconocimientos a la obra literaria del también ingeniero industrial del Tecnológico de Monterrey.
Autor de "Estación Tula" y "El Último Lector", Toscana ha recibido los premios nacionales Colima y José Fuentes Mares, además del Premio de Narrativa Antonin Artaud, y sus obras han sido traducidas a más de 20 idiomas.
Nacido en 1961, Toscana se inició como corredor en el Club Correcaminos de Monterrey, y corrió el Maratón Nova de 1986 en 2h47'50".
Al no encontrar el apoyo económico para viajar a París, Matus decidió correr su maratón en Monterrey, al mismo tiempo que el olímpico.
El regiomontano midió los
Matus registró 2h47'50", con lo que le ganó por 24 segundos al estadounidense. Tiempo después, Matus le escribió a De Mar para explicarle lo ocurrido y pedirle que le mandara la medalla de bronce, sin obtener respuesta del multicampeón de Boston.
Años después, en el año olímpico de México 68, Matus encabezó un ejército de iluminados que se propuso recuperar a Texas para México.
Todo esto ocurrió en la imaginación de David Toscana, y quedó plasmado en su libro "El Ejército Iluminado", que fue publicado el año de 2006. Por supuesto que la medalla nunca vino a México.
Pero si nuestro País no ha recibido medallas por los esfuerzos de Toscana en el maratón, lo que sí ha cosechado son importantes reconocimientos a la obra literaria del también ingeniero industrial del Tecnológico de Monterrey.
Autor de "Estación Tula" y "El Último Lector", Toscana ha recibido los premios nacionales Colima y José Fuentes Mares, además del Premio de Narrativa Antonin Artaud, y sus obras han sido traducidas a más de 20 idiomas.
Nacido en 1961, Toscana se inició como corredor en el Club Correcaminos de Monterrey, y corrió el Maratón Nova de 1986 en 2h47'50".
viernes, 21 de marzo de 2014
Titanes del Maratón... Joan Benoit
Desde siempre fui admirador de Joan Benoit. Esta extraordinaria corredora estadounidense fue sin duda, uno de mis mayores ídolos maratonianos desde principios de los 80's, década en la que yo me inicié como corredor.
Cuando yo empezaba mis aventuras en el mundo runneril, Alberto Salazar, Rodolfo Gómez, Frank Shorter y Bill Rodgers eran algunos de los íconos atléticos masculinos del momento y los mayores promotores del primer Boom y moda del jogging que tuvo lugar en la segunda mitad de los años 70's y que se consolidó como estilo de vida de millones de personas en la década de 1980. Pero al nivel de Salazar, Shorter y demás campeones del asfalto, sobresalía en la rama femenina Joan Benoit, la más rápida, famosa y aguerrida corredora norteamericana de Maratón.
Tenía un encanto muy especial. Además de sus evidentes y superlativas dotes atléticas, su figura menuda, su estilo de zancada cortito, casi infantil, que daba la impresión de que no avanzaba, me atrajeron de tal forma que era yo su gran fanático. Devoraba toda la información que podía conseguir de ella, en reportajes del Runner's World, The Runner o en cualquier publicación y siempre estaba yo a la expectativa de los grandes Maratones en los que ella participaba y buscaba de una manera u otra, observar vía satélite a esta grandísima corredora. Aún hoy, me encanta correr en la caminadora al tiempo que disfruto en video de sus grandes triunfos.
Por supuesto que muchos recordarán que Benoit fue la primera campeona Olímpica de Maratón, pero a pesar de que considero que ese fue su triunfo cumbre, no fue el único éxito grandioso de esta atleta. En su momento, Joan Benoit implantó una mejor marca mundial en el Maratón de Boston (Marca que hoy no es reconocida como oficial, por las características de la ruta en Boston) y ganó este Maratón en dos ocasiones.
Durante varios años tuvo una gran rivalidad deportiva con Ingrid Kristiansen, gran maratonista noruega con quién se alternaba los triunfos en las grandes competencias en el mundo; al igual que con Grete Waitz, otra legendaria maratonista nórdica, ganadora en múltiples ocasiones del Maratón de Nueva York. Era, sin embargo, gran amiga de Kristiansen y se cuenta que en muchas ocasiones la corredora Noruega visitó por cortas temporadas a Joan Benoit en su casa de Oregon, en donde entrenaban juntas.
Joan Benoit empezó a correr como una forma de rehabilitarse de una fractura de pierna. A partir de esa situación de desgracia, rápidamente progresó en su forma física hasta llegar a convertirse en la mejor maratonista del mundo. Posteriormente, previo a las eliminatorias en Estados Unidos para seleccionar a los representantes para el primer Maratón Olímpico Femenino de la historia en 1984, Benoit sufió una lesión en su rodilla. Tuvo que someterse a cirugía artroscópica 17 días antes de las eliminatorias y aún así logró su calificación para los Olímpicos de Los Angeles. Ya en la competencia Olimpica, se escapó del pelotón desde muy temprano en la carrera, para nunca soltar el liderato y ganar la medalla de oro, a pesar de sufrir problemas estomacales durante la competencia y desde el día anterior.
Recordando esas hazañas, he renovado mi gran admiración por esta corredora. Fue y sigue siendo una guerrera, que tuvo que luchar con frecuencia no solamente contra formidables competidoras, sino contra la adversidad. Las anécdotas del párrafo anterior son solo algunas de las muchas más que demuestran el temple y tenacidad de hierro de Benoit.
Recientemente yo he pasado por dificultades para recuperarme de una lesión menos severa de lo que podría ser una fractura de pierna o de la cirugía que tuvo que afrontar esta gran atleta antes de su triunfo en los Olímpicos, lo que me ayuda a entender más claramente ese carácter férreo de Joan Benoit, que la llevó varias veces desde la casi postración hasta la cima de la gloria atlética.
Mi semana de entrenamiento ha ido muy bien:
Iniciamos el sábado con un fondo de 32 kilómetros que había planeado correr a ritmo de 5:30 min/km. Salió muy bien; terminé los 32 kilos en 2:56:18, que da un ritmo promedio exactamente como había planeado. Adicionalmente, logré un ritmo muy parejo durante las casi tres horas que duró el entrenamiento. La baja de peso corporal se siente en las piernas y cada semana las carreras largas se van sintiendo menos difíciles.
El domingo, después de rodar en la bici por 1 hora, hice distancia complementaria, corriendo 11 kilómetros en 1:00:14, prácticamente al mismo ritmo que la corrida larga del día anterior.
Lunes fue de X-Training. Iniciamos con 1 hora de bicicleta de spinning y terminamos con 2 kilómetros de nado.
El martes regresé al trote. Calenté media hora en la bicicleta de spinning y continué con una sesión de 8 kilómetros. Los primeros 2 fueron de trote ligero. Después, en los kilómetros del 3 al 8 tomé un ritmo de 4:58 min/km, que son unos 10 seg/km más rápido que mi ritmo objetivo para Maratón de Boston.
El miércoles nuevamente 2 kilómetros de nado y el jueves la sesión de 12 kilómetros Tempo, a ritmo de Maratón, tal vez la más importante de la semana. Nuevamente los 2 primeros kilómetros se fueron en aflojar las piernas y a partir del kilómetro 3 y hasta el 10 aceleré a un ritmo promedio de 5:09 min/km. Es mi ritmo para Boston y lo sentí confortable. La diferencia es que fue corrido a 2,600 metros sobre el nivel del mar y en Boston correré a un máximo de 70 metros sobre el nivel del mar. Eso me da mucha confianza.
Hoy viernes toca descanso total. Después, el fin de semana nuevamente será pesado. Intentaré el sábado hacer 20 kilómetros de Exprime - Limón. Será ésta la primera de las dos únicas sesiones de "velocidad" antes de Maratón de Boston. El domingo haré mi acostumbrada rodada en la bicicleta; esta vez serán 40 kilómetros. Posteriormente, el resto de la semana será un poco más ligero. Terminé micro-ciclo y toca descargar un poco el cansancio, para posteriormente concluir con una semana más de larga distancia y ritmo, antes de entrar en un buen Taper, previo a Boston. Ya les platicaré los avances.
"Those long runs cleanse my system, physically and mentally (Esas carreras largas limpian mi sistema, fisica y mentalmente)."
Joan Benoit
martes, 11 de marzo de 2014
40 Días para Boston Marathon.
Hoy martes 11 de Marzo faltan exactamente 40 días para el Patriot's Day, fecha en que se celebra la Maratón de Boston.
Y mientras los días transcurren y la fecha se acerca, el entrenamiento continua y la forma cada vez mejora.
Los primeros días del año, después de 2 meses de muy poca actividad, registré un peso de 78.8 kilogramos. Hoy, después de casi 2 meses y medio, mi peso está ya en 76.1 kgs. Aún no es un peso que se pueda considerar ideal, pero ya no estoy lejos. Revisando mis registros, encuentro que desde que ingresé a la categoría de 55 a 59 años, en mis dos mejores Maratones corridos en Diciembre de 2011 en Monterrey y en Marzo de 2012 en Lala, en la semana previa a dichas carreras registré un peso de 74.3 y 75.0 kgs.
El fin de semana anterior continuó en el mismo tono que los 3 o 4 anteriores; mejorando. La pérdida de peso se expresa en forma de una sensación de ligereza; se siente que el cuerpo pide un ritmo más rápido, pero he decidido no acelerar las cosas más allá de lo que la prudencia indica.
Desde hace algunos días, los organizadores han estado enviando correos a los participantes, con información relativa a los detalles y logística de la carrera. Horarios del transporte hacia Hopkinton, localidad en donde está ubicada la salida de la carrera, planos de la zona de llegada y de reunión con familiares, listado de artículos permitidos y no permitidos, descripción del poncho que entregarán a los corredores a la llegada y toda clase de información relativa a los detalles previos y recomendaciones para los corredores. No cabe duda que la organización de esta competencia promete ser realmente una joya.
Y mientras los días transcurren y la fecha se acerca, el entrenamiento continua y la forma cada vez mejora.
Los primeros días del año, después de 2 meses de muy poca actividad, registré un peso de 78.8 kilogramos. Hoy, después de casi 2 meses y medio, mi peso está ya en 76.1 kgs. Aún no es un peso que se pueda considerar ideal, pero ya no estoy lejos. Revisando mis registros, encuentro que desde que ingresé a la categoría de 55 a 59 años, en mis dos mejores Maratones corridos en Diciembre de 2011 en Monterrey y en Marzo de 2012 en Lala, en la semana previa a dichas carreras registré un peso de 74.3 y 75.0 kgs.
Quiere decir que aún estoy por lo menos 1 kilo por encima de mi peso ideal.
En esta cuarentena que aún falta para Boston, hay tiempo suficiente para recortar mi peso 1 kg. o hasta más. Aunque no estoy planeando hacer entrenamiento de gran intensidad, me quedan por lo menos 3 semanas de alto volumen, en las que espero entrenar alrededor de 10 horas semanales, incluyendo carrera, nado y ciclismo de ruta y fijo. En estos próximos 4 fines de semana tengo programadas 2 tiradas de 32 kilómetros y dos sesiones Exprime - Limón de 20 y 24 kilómetros, que serán éstos dos semi - fondos las únicas dos sesiones en las que haré algo de velocidad. Y digo velocidad, pero en realidad serán solo un poco más rápidas que mi ritmo planeado de Maratón. Y de trabajo de montaña, pendientes y todos esos lujos, ¡ni hablar!
El fin de semana anterior continuó en el mismo tono que los 3 o 4 anteriores; mejorando. La pérdida de peso se expresa en forma de una sensación de ligereza; se siente que el cuerpo pide un ritmo más rápido, pero he decidido no acelerar las cosas más allá de lo que la prudencia indica.
El sábado hice la primera corrida de 30 kilómetros o más desde finales del mes de Octubre. Según el programa que estoy siguiendo, tocaban 29 kilómetros a ritmo de Maratón más 30 segundos. Decidí ir de una vez por 30 kilómetros y a partir del kilómetro 2, mi ritmo se estabilizó alrededor de 5:30 a 5:40 min/km.
Por momentos, el entreno fue sensacional. Una vez que alcancé a calentar bien los músculos y estabilicé mis ritmos, volvió a llegar esa sensación de ausencia de esfuerzo, de paz, en la que los pensamientos y la imaginación vuelan. Me imaginé en el carril de salida del Maratón de Boston, me imaginé corriendo en la ruta y me imaginé llegando a la meta con los brazos en alto.
Pero conforme la cuenta de kilómetros fue creciendo, paulatinamente la sensación fue cambiando. Después de 2 horas de trote, poco a poco el esfuerzo fue siendo mayor y hubo que echar mano de toda la concentración para mantener el ritmo. La corrida dejó de ser agradable después de los 26 - 28 kilómetros y se convirtió en la prueba mental y de resistencia que se supone debe de ser un buen entrenamiento de fondo para Maratón. Ello es muestra también de que aún no estoy al 100%. Cosa ya sabida, pero que resultó evidente con el esfuerzo de 30 kilómetros.
El tiempo total del fondito de 30K fue de 2:48:28; eso da un ritmo promedio de 5:37 min/km. Es un ritmo más o menos unos 15 seg/km más lento que lo que solía hacer en mis fondos de 30 kilómetros o más antes de la tendinitis. Probablemente eso es indicativo de que podría apuntar hacia correr el Maratón en Boston a un ritmo de unos 5:05 o 5:10 min/km, que equivale a una marca de alrededor de 3 horas 40 minutos, que significaría revalidar mi calificación para el siguiente Maratón de Boston en 2015.
El domingo fue un sabroso cochinero. Inicié con 30 kilómetros en la bici, en poquito más de una hora y continué con 10 kilómetros de trote ligero en 55:09. En total, fue un fin de semana de 40 kilómetros de carrera más una hora de ciclismo de ruta. En la semana que concluí el domingo, el kilometraje total corrido fue de 64 kilómetros. El tiempo total, ya incluyendo nado y pedaleo fue de 9:00:22; nada mal, creo yo.
Sigo avanzando. Cada vez falta menos y cada vez me siento mejor. Todavía hay retos por vencer pero mentalmente creo que ya estoy del otro lado. Estar listo para Boston Marathon, no a un nivel óptimo sino a uno de minima decencia, es solo cuestión de tiempo.
lunes, 3 de marzo de 2014
Entrenando Fuerte
Al mismo tiempo que allá en el Norte del País amigos y compañeros disfrutaban de la víspera del Maratón Lala, yo trataba de salir lo mejor librado posible de un fin de semana de larga distancia.
Había programado hacer una sesión de larga distancia el sábado, descansar plácidamente el resto de ese día y continuar el domingo con una hora de pedaleo y una hora de trote. Pero las cosas no fueron tan fáciles como escribirlas.
Inicié ya tarde el sábado; el plan original era iniciar con el amanecer, pero por alguna razón que no logré aclararme, no me fue fácil dejar la cama. El día anterior fue de descanso total, así que no me suena a cansancio acumulado. Finalmente, a las 8:00 de la mañana empecé a estirar y a calentar la máquina y a las 8:15 inicié con un trote lento a ritmo apenas por encima de los 5:30 min/km. El clima era muy fresco, de unos 8 grados, a pesar de que el sol ya brillaba intenso.
Los primeros 2 kilómetros se sintieron pesados, con dificultades para concentrarme y dejar atrás la hueva, pero los siguientes 18 o 20 kilómetros no presentaron problema alguno. Se fueron volando casi sin esfuerzo; el pulso se mantuvo en el 80% de mi máximo y con esa sensación de ligereza que hace que se disfrute mucho el trote, contrariamente a las sensaciones desfavorables de los muy iniciales kilómetros.
Después de 2 horas de carrera empecé otra vez a sentir un poco de impaciencia. La forma se me apretó un poco y por momentos me descubría corriendo demasiado tenso de los hombros. La rodilla sigue un poco débil, sin llegar aún al 100% e inconscientemente tiendo a acortar ligeramente el paso de la pierna derecha; tengo que hacer el movimiento muy "pensado" para que la rodilla estire completa y logre aterrizar de forma natural con la mitad del pie y no con la parte delantera. Probé esta vez correr con una rodillera que me da muy buen soporte por abajo y por arriba de la rodilla, pero es un poco incómoda y aunque desde casi el inicio de la carrera ya la quería botar, logré mantenerme con ella toda la mañana.
Al final cumplí con la distancia planeada a un ritmo 7 seg/km más rápido. Los 27 kilómetros cayeron en 2:29:56. El ritmo promedio quedó en 5:33; cayó un poco en los últimos 5 kilómetros, en parte porque la pendiente fue ligeramente ascendente en el último tramo.
Muy contento por el resultado y la idea de que cada vez mi carrera se siente mejor, desayunando estaba cuando recibí primero una llamada de la oficina y después una muy mala noticia familiar. Entre ambas cosas, dieron al traste con mi sábado. Ya no pude descansar como quería. El "entrenamiento invisible" programado para el resto del sábado tendría que ser en otra ocasión.
El domingo inicié otra vez tarde. Ahora fue planeado, pues la temperatura era muy baja al amanecer, cosa nada agradable cuando vas a rodar en la bici. El reloj marcaba ya las 8:40 y el termómetro 10 grados cuando inicié los programados 30 kilómetros pedaleando en la de aluminio. La semana anterior ya había rodado 30 kilómetros, pero a un ritmo bastante dormilón, así que ahora quería terminar esa misma distancia en menos de 1 hora. Después de una primer vuelta de 3 kilómetros a ritmo de aproximadamente 27 kms/hr, apreté el esfuerzo y justo logré el objetivo, terminando los 30 kilómetros en 59:54.
Tocaban ahora 12 kilómetros de carrera. Dejé la bici, me calcé los Pegasus e inicié de inmediato la corrida. Como siempre después de rodar, empecé con la sensación que yo llamo de "piernas locas", que se siente el primer kilómetro después de bajarse de la bici y empezar a correr, pero después de unos 5 o 6 minutos a ritmo más lento que lo normal, automáticamente las piernas empezaron a hacer mejor su trabajo.
De cualquier forma, no me sentía rápido como Haile. Más bien, un poco cansado por el rodaje recién terminado en la bici y también por el fondo del día anterior. Después de un primer kilómetro a ritmo de 6 min, los siguientes segmentos empezaron a caer alrededor de 5:30 min/km. Esta vez no me puse la rodillera y corrí mucho más cómodo. La rigidez en la rodilla se siente aún y tengo que hacer muy consciente el movimiento con la pierna derecha para aterrizar correctamente. Pero todo va bien, sin molestias ni mucho menos dolor en la rodilla. Sin embargo, hacia el 9o. kilómetro empiezo a sentir demasiada carga en los cuadríceps y mejor decido cortar por lo sano al completar 10 kilómetros en 55:37.
En resumen, el fin de semana fue el segundo o tercero consecutivo en el que el progreso se siente en las piernas y en las sensaciones en general. En total, entre sábado y domingo corrí 37 kilómetros. Entre el rodaje en la bici y las dos corridas, el tiempo total fue de casi 4.5 horas y ya se va sintiendo en el cuerpo, ahora sí, el rigor de un duro fin de semana de entrenamiento para Maratón.
Mi peso bajó 2 kilogramos en febrero pero los ritmos de carrera son todavía muy pobres y aún necesito bajar otros 2 kilos para llegar a mi peso ideal de Maratón. Con toda intención no he tratado de correr más rápido, a pesar de que siento que podría sin mayor problema ir ya entre 5:00 y 5:15 min/km. No quiero jugar con la suerte y provocar una recaída.
Llegaré a Boston únicamente con trabajo de distancia y muy poco trabajo de ritmo. De trabajo de velocidad, ni hablar. Por lo menos por ahora no pienso en nada más que no sea recuperar mis ritmos de gran fondo, a base de trabajo de distancia únicamente. Ya vendrán otros momentos en los que, 100% recuperado de lesiones, pueda pensar en retomar mis tiempos previos a la lesión, pero por el momento el plan es continuar a ritmos muy lentos probablemente casi todo el mes de Marzo y a finales tal vez iniciar con algunas sesiones de distancia media corridas a mi anterior ritmo de Maratón. Con ello, espero poder llegar a la Meta en Boston en un tiempo de entre 3:40 y 3:50 horas, que dadas las circunstancias actuales, sería un gran logro.
viernes, 21 de febrero de 2014
El Retorno de los Brujos
En los años 70's y en gran medida por influencia de dos de mis compañeros de secundaria, leí El Retorno de los Brujos, un libro que trataba de fenómenos para-normales, mundos y civilizaciones perdidos, de conexiones entre el nazismo y el esoterismo, de conocimientos ancestrales y maravillosos olvidados por el hombre, como la Alquimia y de muchos otros temas fantásticos de ese tipo.
Aunque por supuesto, desde aquellos años y hasta la fecha nunca eliminé mi escepticismo e incredulidad respecto de los temas que trataba el libro, siempre me pareció sumamente atractiva y entretenida la temática y leí los textos varias veces.
En mi trote nocturno de ayer, por alguna extraña razón vino a mi mente el libraco de referencia. Los 9 kilómetros de anoche, corridos la mayor parte a un ritmo de 5:15 min/km, ya relativamente cercano a mis ritmos previos a la lesión, fueron una sesión sumamente reconfortante, que reafirmó el sentimiento de que estoy saliendo del bache. En algún momento durante la corrida, la palabra "Retorno" revoloteó en mi cabeza y por simple similitud desenterró de mi memoria las lecturas de aquel Retorno de los Brujos.
Y conste que aún no me siento al 100%. Estos tres meses con Tendinitis severa en rodilla han tenido una evolución lenta, y difícil, con avances y retrocesos, justo como suelen evolucionar este tipo de lesiones. Pero hoy puedo (casi) decir que todo avanza muy bien y que mi objetivo de Correr Maratón de Boston el 21 de Abril próximo es totalmente accesible para mí.
Pero no se trata de un caso milagroso ni mucho menos. No ha habido ni brujos ni psíquicos involucrados, ni tampoco he aplicado recetas milagrosas ni Alquimia alguna. No hay ningún secreto revelado aquí. El Retorno de los Brujos no ha tenido nada que ver.
Simplemente he sido paciente, he seguido las indicaciones de mi médico y terapeuta y me he ayudado de toda la información sobre rehabilitación atlética que ha caído en mis manos. He seguido al pie de la letra el programa de rehabilitación y entrenamiento diseñado con ayuda de mi médico y como decimos en México, he tragado camote (he sido disciplinado y he pagado el precio).
Algunos pensarán que este Retorno a los entrenamientos sea de risa; sencillo, simple y muy fácil de lograr, pero ya pensándolo bien y poniendo estos 3 meses en perspectiva, en realidad no ha sido tan fácil. Ha dolido, y no solo la rodilla. Ha dolido el tratamiento, ha dolido el optimismo, ha dolido tener que dejar de correr un buen rato y ha dolido la posibilidad, que en algunos momentos parecía inevitable, de perderme Boston.
Ayer terminé la mejor semana de entrenamiento de los últimos 3 meses. Inicié el sábado con un trote de poco más de 2 horas. Y trote, estricta y exactamente trote más que cochinero, es lo que fue esa primera sesión de distancia en muchas semanas. Los 21 kilómetros salieron en 2:01:31, a un escuálido ritmo promedio de 5:46 min/km, pero prácticamente sin molestias. Sí, aún se siente rara la rodilla, rígida, como si al dar el paso los tendones se estiraran de más, pero sin causar dolor. Al término, después del hielo y el baño caliente y al día siguiente, no hubo absolutamente secuelas dolorosas, como sí las había habido las semanas anteriores.
El domingo continué con otro trote de 7 kilómetros en la pista de grava del Parque cercano, en 37:19, para un ritmo promedio de 5:19. Nada para sentirse orgulloso, pero ya empezando a sentir exigente el ritmo y con la respiración empezando a ser laboriosa. Seguí esa misma mañana con un rodaje en la MTB, de 38 kilómetros, a ritmo de paseo y con muchas pausas, acompañando a los participantes de Maratón Metepec, que se corrió en mi pueblo ese día.
Lunes y miércoles fueron de nado. El lunes, los 2 kilómetros fueron precedidos de 1 hora de pedaleo en bicicleta de spinning.
Martes fue de probar nuevamente la rodilla con un trote de 10 kilómetros en 55:57 y terminé mi semana con el rodaje de anoche ya descrito más arriba. Y hoy viernes me dispongo a descansar de toda actividad atlética.
Mi nueva semana de entrenamiento la inicio mañana sábado con otra tirada "larga". Serán 24 kilómetros, que intentaré correr a un ritmo aletargado, pero por abajo de los 5:40 min/km. Pero la velocidad y el ritmo no serán prioridad; lo que quiero es afianzar la confianza y el optimismo a través de una corrida larga y lenta, que no me cause molestias en mi rodilla y que después de correr no me deje dolor ni mucho menos inflamación. El domingo seguiré con una rodada de 30 kilómetros en la bici de ruta y una corrida de 10 kilómetros a ritmo de 5:30 min/km, si esto es posible y no me causa problemas.
Y si el fin de semana se logra completar según el plan, podré seguir con las posibilidades vivas de retomar un ritmo de entrenamiento ya prácticamente normal por ahí de la primera o segunda semana de Marzo. Quedará poco tiempo para un buen tune-up rumbo a Boston Marathon el día 21 de Abril, pero el desempeño allá no me importa tanto (eso digo ahora, quién sabe cuando ya se acerque la fecha). Si logro correr en Boston en el vecindario de las 3:45 horas, será para mí (y solo para mí) un logro tan grande o más que mi MMP en Maratón, lograda allá en el lejano 1988.
Aunque por supuesto, desde aquellos años y hasta la fecha nunca eliminé mi escepticismo e incredulidad respecto de los temas que trataba el libro, siempre me pareció sumamente atractiva y entretenida la temática y leí los textos varias veces.
En mi trote nocturno de ayer, por alguna extraña razón vino a mi mente el libraco de referencia. Los 9 kilómetros de anoche, corridos la mayor parte a un ritmo de 5:15 min/km, ya relativamente cercano a mis ritmos previos a la lesión, fueron una sesión sumamente reconfortante, que reafirmó el sentimiento de que estoy saliendo del bache. En algún momento durante la corrida, la palabra "Retorno" revoloteó en mi cabeza y por simple similitud desenterró de mi memoria las lecturas de aquel Retorno de los Brujos.
Y conste que aún no me siento al 100%. Estos tres meses con Tendinitis severa en rodilla han tenido una evolución lenta, y difícil, con avances y retrocesos, justo como suelen evolucionar este tipo de lesiones. Pero hoy puedo (casi) decir que todo avanza muy bien y que mi objetivo de Correr Maratón de Boston el 21 de Abril próximo es totalmente accesible para mí.
Pero no se trata de un caso milagroso ni mucho menos. No ha habido ni brujos ni psíquicos involucrados, ni tampoco he aplicado recetas milagrosas ni Alquimia alguna. No hay ningún secreto revelado aquí. El Retorno de los Brujos no ha tenido nada que ver.
Simplemente he sido paciente, he seguido las indicaciones de mi médico y terapeuta y me he ayudado de toda la información sobre rehabilitación atlética que ha caído en mis manos. He seguido al pie de la letra el programa de rehabilitación y entrenamiento diseñado con ayuda de mi médico y como decimos en México, he tragado camote (he sido disciplinado y he pagado el precio).
Algunos pensarán que este Retorno a los entrenamientos sea de risa; sencillo, simple y muy fácil de lograr, pero ya pensándolo bien y poniendo estos 3 meses en perspectiva, en realidad no ha sido tan fácil. Ha dolido, y no solo la rodilla. Ha dolido el tratamiento, ha dolido el optimismo, ha dolido tener que dejar de correr un buen rato y ha dolido la posibilidad, que en algunos momentos parecía inevitable, de perderme Boston.
Ayer terminé la mejor semana de entrenamiento de los últimos 3 meses. Inicié el sábado con un trote de poco más de 2 horas. Y trote, estricta y exactamente trote más que cochinero, es lo que fue esa primera sesión de distancia en muchas semanas. Los 21 kilómetros salieron en 2:01:31, a un escuálido ritmo promedio de 5:46 min/km, pero prácticamente sin molestias. Sí, aún se siente rara la rodilla, rígida, como si al dar el paso los tendones se estiraran de más, pero sin causar dolor. Al término, después del hielo y el baño caliente y al día siguiente, no hubo absolutamente secuelas dolorosas, como sí las había habido las semanas anteriores.
El domingo continué con otro trote de 7 kilómetros en la pista de grava del Parque cercano, en 37:19, para un ritmo promedio de 5:19. Nada para sentirse orgulloso, pero ya empezando a sentir exigente el ritmo y con la respiración empezando a ser laboriosa. Seguí esa misma mañana con un rodaje en la MTB, de 38 kilómetros, a ritmo de paseo y con muchas pausas, acompañando a los participantes de Maratón Metepec, que se corrió en mi pueblo ese día.
Lunes y miércoles fueron de nado. El lunes, los 2 kilómetros fueron precedidos de 1 hora de pedaleo en bicicleta de spinning.
Martes fue de probar nuevamente la rodilla con un trote de 10 kilómetros en 55:57 y terminé mi semana con el rodaje de anoche ya descrito más arriba. Y hoy viernes me dispongo a descansar de toda actividad atlética.
Mi nueva semana de entrenamiento la inicio mañana sábado con otra tirada "larga". Serán 24 kilómetros, que intentaré correr a un ritmo aletargado, pero por abajo de los 5:40 min/km. Pero la velocidad y el ritmo no serán prioridad; lo que quiero es afianzar la confianza y el optimismo a través de una corrida larga y lenta, que no me cause molestias en mi rodilla y que después de correr no me deje dolor ni mucho menos inflamación. El domingo seguiré con una rodada de 30 kilómetros en la bici de ruta y una corrida de 10 kilómetros a ritmo de 5:30 min/km, si esto es posible y no me causa problemas.
Y si el fin de semana se logra completar según el plan, podré seguir con las posibilidades vivas de retomar un ritmo de entrenamiento ya prácticamente normal por ahí de la primera o segunda semana de Marzo. Quedará poco tiempo para un buen tune-up rumbo a Boston Marathon el día 21 de Abril, pero el desempeño allá no me importa tanto (eso digo ahora, quién sabe cuando ya se acerque la fecha). Si logro correr en Boston en el vecindario de las 3:45 horas, será para mí (y solo para mí) un logro tan grande o más que mi MMP en Maratón, lograda allá en el lejano 1988.
martes, 18 de febrero de 2014
Garmin Swim
Aprovechando una ida a la Cd. de México en días recientes, pasé al centro Comercial y en la tienda Martí vi en vivo y a todo color el nuevo juguete de Garmin: el Swim.
Ya había estado leyendo acerca de este nuevo modelo, especializado para Nado en alberca (poco práctico para nado en aguas abiertas). También había estado leyendo reviews y en general las opiniones eran favorables. Así que cuando tuve en las manos el relojito, no resistí la tentación y pronuncié inevitablemente el "me lo llevo".
Las primeras impresiones, ya con el reloj puesto pero mucho antes de usar el juguete en el agua, son también favorables. Es muy liviano, mucho más que cualquiera de los Garmin especializados para Triatlón (Forerunner 310 XT o 910 XT) y también mucho menos voluminoso y muy cómodo de llevar. El aspecto general es agradable, como de un reloj digital muy común aunque con algunos detalles que lo hacen agradable a la vista.
Para los que tenemos problemas para enfocar de cerca, es importante que el display y su información sean grandes y legibles y un primer vistazo en la tienda me dio la impresión de que, en efecto así era, aunque esta primera impresión cambió posteriormente. Los botones, su disposición y funcionalidad no son muy diferentes de cualquier otro reloj - cronómetro y su sensibilidad es justo la necesaria para no activarlos involuntariamente y para que respondan al primer toque. En general, la primera vista del reloj fue muy agradable y de inmediato pensé que no estaría en contra de usarlo en el día con día como reloj de uso común.
Al día siguiente a primera hora ya estaba en la alberca con mi nuevo Garmin Swim listo para probar.
Ya en el agua, cambió mi primera impresión respecto del display, pues ya con los googles puestos y el reloj en el agua, el display y sus caracteres no resultan tan fáciles de leer. A duras penas alcanzo a ver los datos completos, aunque después pude personalizar la pantalla para que los tiempos parciales y los tiempos de descanso de cada intervalo fueran lo suficientemente visibles. Pero por supuesto que éste sería un inconveniente solo para algunas personas y creo que la mayoría encontraría el display y su información suficientemente grande y legible ya durante el nado.
La función de conteo de intervalos es muy útil, pues aunque de cualquier manera ésta es información que inevitablemente llevamos en la cabeza al nadar, es muy común perder la cuenta de los largos nadados. El acumulado de distancia de intervalo que proporciona este reloj también es algo sumamente conveniente, sobre todo al hacer distancias largas, en las que también casi invariablemente se pierde la cuenta de las vueltas y acaba uno siempre con la duda de si la distancia nadada fue mayor o menor de la planeada.
Sobre todo cuando se trata de un chequeo, queda uno con la duda de si la distancia fue exacta o perdió uno la cuenta y si, consecuentemente, el ritmo calculado es el correcto. Con el Garmin Swim, es posible observar de reojo en las vueltas la distancia que lleva uno recorrida, de manera que no hay error posible y el tiempo y el ritmo registrados son siempre los correctos. Yo diría que ésta es la mayor ventaja del Garmin Swim.
El equipo se auxilia de un acelerómetro para detectar los largos; es decir, cuando el nadador hace contacto con la pared de la alberca, el equipo registra el tiempo transcurrido para esa vuelta y calcula el ritmo para la misma de manera exacta. Esto hace que, cuando por cualquier razón el nadador se detiene antes de completar la vuelta o largo, el reloj tome esta pausa como una vuelta y entonces la medición de tiempo, ritmo y distancia será incorrecta. En las horas pico en las que la alberca se satura, es común que haya interferencias entre los nadadores, teniendo ocasionalmente que detenerse a mitad de un largo. Éste es el único caso de inconveniente o falla que he detectado en la precisión de las mediciones, pero creo que es muy fácil de detectar y de corregir posteriormente cuando se sube la información a Garmin Connect.
Efectivamente el Garmin Swim tiene, al igual que el resto de los relojes de la marca, la posibilidad de conectarse a Garmin Connect para subir la información de las sesiones de nado y analizarla al detalle. Ya en el Garmin Connect no es muy agradable a la vista ni fácil de leer de un vistazo el gráfico con la información de los largos, distancias y tiempos parciales; es mucho más simple y efectivo leer las tablas de los parciales, en donde se puede ver toda la información de distancias totales y parciales y sus tiempos, así como una serie de métricas como calorías quemadas por parcial y totales, brazadas por parcial y totales, así como ritmos por parcial y totales. Se generan también datos relativos a la eficacia de nado, métrica que es una combinación del número de brazadas y tiempo en segundos por largo, información que no tiene mucho significado por sí sola, pero que es muy útil como referencia para ir midiendo el progreso a través del tiempo.
La calidad general de construcción y acabados del reloj son muy aceptables. Obviamente no es un Rolex ni mucho menos, pero es agradable a la vista, cómodo de llevar y para los que utilizamos relojes deportivos en el uso diario, es sumamente conveniente para llevarlo diariamente no solo en el entrenamiento; por lo menos bastante más cómodo y bonito que por ejemplo, cualquiera de los de la serie Forerunner. El costo es bastante accesible. Yo lo encontré en rebaja en Martí y pagué $2,700 pesos ya con el IVA incluido, que equivalen a $200 dólares aproximadamente.
En resumen, podría concluir comentando que el relojito tiene una muy buena relación costo / funcionalidad / calidad y que, con creces, valió la pena el gasto.
Ya había estado leyendo acerca de este nuevo modelo, especializado para Nado en alberca (poco práctico para nado en aguas abiertas). También había estado leyendo reviews y en general las opiniones eran favorables. Así que cuando tuve en las manos el relojito, no resistí la tentación y pronuncié inevitablemente el "me lo llevo".
Las primeras impresiones, ya con el reloj puesto pero mucho antes de usar el juguete en el agua, son también favorables. Es muy liviano, mucho más que cualquiera de los Garmin especializados para Triatlón (Forerunner 310 XT o 910 XT) y también mucho menos voluminoso y muy cómodo de llevar. El aspecto general es agradable, como de un reloj digital muy común aunque con algunos detalles que lo hacen agradable a la vista.
Para los que tenemos problemas para enfocar de cerca, es importante que el display y su información sean grandes y legibles y un primer vistazo en la tienda me dio la impresión de que, en efecto así era, aunque esta primera impresión cambió posteriormente. Los botones, su disposición y funcionalidad no son muy diferentes de cualquier otro reloj - cronómetro y su sensibilidad es justo la necesaria para no activarlos involuntariamente y para que respondan al primer toque. En general, la primera vista del reloj fue muy agradable y de inmediato pensé que no estaría en contra de usarlo en el día con día como reloj de uso común.
Al día siguiente a primera hora ya estaba en la alberca con mi nuevo Garmin Swim listo para probar.
La función de conteo de intervalos es muy útil, pues aunque de cualquier manera ésta es información que inevitablemente llevamos en la cabeza al nadar, es muy común perder la cuenta de los largos nadados. El acumulado de distancia de intervalo que proporciona este reloj también es algo sumamente conveniente, sobre todo al hacer distancias largas, en las que también casi invariablemente se pierde la cuenta de las vueltas y acaba uno siempre con la duda de si la distancia nadada fue mayor o menor de la planeada.
Sobre todo cuando se trata de un chequeo, queda uno con la duda de si la distancia fue exacta o perdió uno la cuenta y si, consecuentemente, el ritmo calculado es el correcto. Con el Garmin Swim, es posible observar de reojo en las vueltas la distancia que lleva uno recorrida, de manera que no hay error posible y el tiempo y el ritmo registrados son siempre los correctos. Yo diría que ésta es la mayor ventaja del Garmin Swim.
El equipo se auxilia de un acelerómetro para detectar los largos; es decir, cuando el nadador hace contacto con la pared de la alberca, el equipo registra el tiempo transcurrido para esa vuelta y calcula el ritmo para la misma de manera exacta. Esto hace que, cuando por cualquier razón el nadador se detiene antes de completar la vuelta o largo, el reloj tome esta pausa como una vuelta y entonces la medición de tiempo, ritmo y distancia será incorrecta. En las horas pico en las que la alberca se satura, es común que haya interferencias entre los nadadores, teniendo ocasionalmente que detenerse a mitad de un largo. Éste es el único caso de inconveniente o falla que he detectado en la precisión de las mediciones, pero creo que es muy fácil de detectar y de corregir posteriormente cuando se sube la información a Garmin Connect.
Efectivamente el Garmin Swim tiene, al igual que el resto de los relojes de la marca, la posibilidad de conectarse a Garmin Connect para subir la información de las sesiones de nado y analizarla al detalle. Ya en el Garmin Connect no es muy agradable a la vista ni fácil de leer de un vistazo el gráfico con la información de los largos, distancias y tiempos parciales; es mucho más simple y efectivo leer las tablas de los parciales, en donde se puede ver toda la información de distancias totales y parciales y sus tiempos, así como una serie de métricas como calorías quemadas por parcial y totales, brazadas por parcial y totales, así como ritmos por parcial y totales. Se generan también datos relativos a la eficacia de nado, métrica que es una combinación del número de brazadas y tiempo en segundos por largo, información que no tiene mucho significado por sí sola, pero que es muy útil como referencia para ir midiendo el progreso a través del tiempo.
La calidad general de construcción y acabados del reloj son muy aceptables. Obviamente no es un Rolex ni mucho menos, pero es agradable a la vista, cómodo de llevar y para los que utilizamos relojes deportivos en el uso diario, es sumamente conveniente para llevarlo diariamente no solo en el entrenamiento; por lo menos bastante más cómodo y bonito que por ejemplo, cualquiera de los de la serie Forerunner. El costo es bastante accesible. Yo lo encontré en rebaja en Martí y pagué $2,700 pesos ya con el IVA incluido, que equivalen a $200 dólares aproximadamente.
En resumen, podría concluir comentando que el relojito tiene una muy buena relación costo / funcionalidad / calidad y que, con creces, valió la pena el gasto.
miércoles, 12 de febrero de 2014
Frases, Frases, Frases...
“I can't imagine living and not running"
(No me imagino mi vida sin correr)
Paula Radcliffe, Maratonista (2:15:25)
"Alguna vez fuí Manager uterino"
Yogi_Berra, Catcher (NY Yankees)
"Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal"
Teresa de Calcuta, Religiosa
"Así es -suspiró el Coronel- la vida es la mejor cosa que se ha inventado"
Gabriel García Márquez, Colombiano residente en México
"Córtela en 4 partes; no creo que alcance a comerme 8"
Un Maratonista, al mesero de la pizzería
"El Maratón es 90% mental. La otra mitad es física"
Bloguero
"If I were to be remembered for anything at all, I would want it to be I was authentic. Nomás".
(Si voy a ser recordado por algo, me gustaría que fuera porque fuí auténtico. Nomás)
Micah True, Nómada, Ultramaratonista, Gringo con corazón de Tarahumara
"Correr es la mejor medicina que existe"
Haile Gebrselassie, El mejor maratonista de la historia (2:03:59)
"I am so fast that last night in my hotel room, I turned the light switch off and I was in bed and sleeping before it got dark"
(Soy tan rápido que anoche en mi cuarto de hotel, apagué el switch de la luz y para cuando se fué la luz yo ya estaba en la cama)
Mohammad Ali, Ex- Campeón Mundial de Peso Completo.
"Nunca respondo una carta anónima".
Anónimo
"Nunca compraré una enciclopedia para mis hijos. Que vayan caminando a la escuela, como yo lo hice cuando era niño"
Yogi Berra, Catcher (NY Yankees)
"Cuando la emoción del juego (o del Maratón) termina, queda solamente la frialdad de los números.
Pedro "El Mago" Septién. Cronista deportivo.
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